


Donde todo comenzó
Hay un sonido que reconozco antes que cualquier otro: el de una máquina de coser.
Mi mamá cosía. Yo la acompañaba a las fábricas y me quedaba mirando cómo un par de zapatos salía de sus manos. Antes que ella, mi abuela tuvo una sastrería y mi abuelo su taller; y fue mi tía quien me sentó frente a una máquina y me enseñó a usarla. Todavía veo sus manos guiando la tela.
De ahí me quedaron pocas imágenes y casi todas son la misma: manos trabajando. Mesas de corte, moldes de papel, retazos en el piso.
En mi familia coser no era un trabajo: era la manera de hacer las cosas. Se mide, se corta, se vuelve a empezar hasta que queda bien.
Eso es lo que no quiero que se pierda. Hay una belleza en lo que pasa por unas manos — el tiempo, el cuidado, la paciencia de quien sabe lo que está haciendo — y cada vez queda menos.
MARCA T es mi manera de sostenerlo. Denim colombiano, hecho en Colombia por gente que aprendió el oficio como lo aprendió mi familia.
Lo que ellos hicieron en un taller, yo lo estoy haciendo marca. Llegó hasta mí y no se pierde aquí: se lo dejo a mi hija.